En esta sociedad del 2.0 donde caminamos y avanzamos como marcas por esta sociedad consumidora y devoradora de todo; el entorno y el contexto juega un papel esencial bien en favor de fortalecer una marca o, todo lo contrario, en derrumbarla en cuestión de segundos. Y más en un mundo que no tiene memoria, donde lo sucedido ayer es prehistoria.

Este miércoles por la noche hemos asistido a un ejemplo evidente en el incidente de Isco en el Santiago Bernabéu. Dejando de lado el aspecto deportivo, porque aquí no viene al caso, si se esconde tras de sí el mejor ejemplo de cómo derrumbar una marca en cuestión de segundos. Una decisión airada, en caliente, nada reflexionada y motivada es capaz de cargarse todo el prestigio que la marca ha ido construyendo en sus años de caminar profesional. El apretar el botón equivocado, decir las palabras inadecuadas, el adoptar una postura espontánea e irreflexiva, acaba con todo lo que una marca ha ido construyendo durante años. Aquello por lo que se le ha elogiado, agasajado se desmonta como un castillo de naipes. Y da igual que estemos hablando de la Mayor multinacional del mundo, casos tenemos recientes y famosos, como las figuras de índole personal, “tu propia marca”.

La pregunta que surge es: ¿y como es posible llegar a esta situación? No cabe duda que la propia marca es la máxima responsable, pero en la gran mayoría de los casos se esconde también un entorno nocivo, perjudicial que lejos de favorecer a la marca, no hace sino perjudicarla. Trasladen está realidad a cualquier ámbito. Detrás de una mala decisión se esconde un entorno equivocado que lejos de hacerle ver la cruda realidad, no hace sino apoyar sin tapujos la toma de decisiones.

Una vez que esa decisión se adopta y son evidentes y palpables sus graves consecuencias, lo ideal es reaccionar cuanto antes porque nos encontramos ante una situación de “crisis”. Los expertos en esta materia abogan por una reacción inmediata y sincera. Porque, de no ser así, está actuando claramente el perjuicio de la marca, dando una mayor trascendencia a lo acontecido. Y cuanto más tiempo pase, mucho peor.

La estrategia a diseñar es clave porque tu marca se puede desplomar de un plumazo. Y aquí también el entorno puede ser muy importante o claramente nocivo. Solo hay un factor que juega en favor de esta marca devaluada y es, como empezamos exponiendo, que vivimos en la sociedad del ahora donde lo pasado hace un minuto ya es historia. De lo contrario el cementerio de marcas estaría lleno de sepulturas.