Han pasado ocho años desde que Instagram vio la luz. Un tiempo en el que la humilde app de edición de fotos se ha convertido en una de las redes sociales más potentes de toda la era digital hasta el momento.

Pocas han sido las aplicaciones que han sabido sobrevivir al paso del tiempo, pero Instagram sigue ahí, en lo más alto, siempre dispuesta a renovarse y a ofrecer lo que el usuario demanda.

La clave del éxito radica en que  sigue manteniendo la misma frescura y dinamismo que en sus inicios. Es, sin duda, la reina de las redes sociales. Y la fórmula es tan sencilla que casi parece imperceptible: es capaz de aglutinar a un sinfín de colectivos que buscan cosas muy diferentes:

Usuarios activos que generan contenido interesante, usuarios pasivos que consumen lo que otros publican, grandes empresas que buscan dar visibilidad a su marca, pequeños negocios que pretenden darse a conocer, medios de comunicación que ven en Instagram una vía muy efectiva (y sobretodo visual) de lanzar noticias, usuarios que han hecho de esta red social su modelo de vida, y sí nos referimos a los Instagramers… un espacio digital donde todos tenemos nuestro hueco.

Muchos se preguntan, ¿cómo se consigue que todo el mundo quiera pertenecer a una sola comunidad? la respuesta es sencilla: ofreciendo lo mejor de cada red social en una sola, pero sin dejar de lado su esencia eminentemente visual. Instagram permite a las empresas invertir en publicidad, permite al usuario conocer lo que pasa al segundo, estar en un evento al que no ha podido asistir a través de la retrasmisión en directo, algo que Periscope fue pionera en aplicar.

Además, permite jugar con diferentes filtros, tal y como lo hacía la ya olvidada Snapchat. También, gracias a una de sus últimas incorporaciones, IGTV, permite publicar y ver vídeos de larga duración como ofrece Youtube o Facebook. Igualmente podemos consumir contenido muy segmentado filtrando por localizaciones y por las tendencias que más nos gustan utilizando hashtags como ya ocurre con Twitter. Instagram permite incluso mantener conversaciones con tus seguidores como si de Whatsapp se tratará.

Esta capacidad de adaptación es dónde se esconde el verdadero éxito de Instagram y podemos decir, sin miedo a equivocarnos, que se mantendrá en la cresta de la ola durante un largo periodo de tiempo.